miércoles, 2 de mayo de 2012

La Neuroplasticidad

Nuestros cerebros organizan la totalidad de nuestra experiencia. El mejorar el funcionamiento de nuestro cerebro es un paso decisivo hacia lograr la vida que queremos, porque los verdaderos cambios se logran de adentro hacia afuera. Si logramos alterar nuestras conexiones neuronales, entonces estaremos cambiando nuestra fisiología y nuestra experiencia psicológica. Pero, ¿es esto posible?
El cerebro no es un órgano ni predeterminado ni inmodificable, sino mas bien, un órgano de adaptación. El cerebro es construido y esculpido una y otra vez, neurona por neurona, a partir de una mezcla interactiva entre nuestra programación genética y las influencias ambientales. A su vez, el moldeamiento arquitectónico de cada cerebro determina el perfil de todas nuestras experiencias. Este principio puede ser entendido como un circuito sin fin, que se retroalimenta permanentemente.
Las neurociencias se encargan precisamente de estudiar el funcionamiento y la organización del cerebro y el sistema nervioso central en general, cómo los diferentes elementos en este interaccionan y dan origen a la conducta, y cómo es que las experiencias reconstruyen a este cerebro una y otra vez.
El revolucionario descubrimiento de que el cerebro humano es asombrosamente plástico a lo largo de todo el ciclo de vida y que puede ser transformado, sin necesidad de una intervención quirúrgica o medicamentos, es muy reciente.
Reversar el daño que nuestros cerebros puedan haber experimentado, o estén experimentando es posible. Por cientos de años la ciencia y la medicina creyeron que, al culminar la infancia, el cerebro solo volvía a cambiar para iniciar un largo proceso de declive, y que cuando las neuronas no se desarrollaban adecuadamente, o cuando se lesionaban, o morían, no podían ser remplazadas. Tampoco se creía que fuese posible que el cerebro pudiese alterar su estructura y hallar un nuevo patrón de funcionamiento si se genera un daño en alguna de sus partes. Prevaleció por muchísimo tiempo el paradigma de un cerebro inmodificable, con circuitos y redes permanentes diseñadas para desempeñar una función específica incambiable; una máquina gloriosa y capaz de hacer cosas extraordinarias, pero incapaz de cambiar o crecer (y por ende, un ser humano igualmente incapaz de cambiar y crecer).
Todos estos paradigmas, para nuestra ventaja, pertenecen al pasado.
Virginia Rojas Albrieux

viernes, 6 de enero de 2012

El Cerebro en Equilibrio

Nuestro cerebro determina quienes somos y controla nuestro funcionamiento en el mundo. Dirige todos nuestros comportamientos intelectuales, emocionales, mentales y físicos. Pero el funcionamiento de nuestro cerebro frecuentemente puede entrar en desequilibrio y desregulación, por un sinnúmero de causas: genéticas, estrés (el mal del siglo), enfermedades o lesiones, traumas emocionales, nutrición inadecuada, exposición a substancias tóxicas, etc. Todas estas causas pueden contribuir a un funcionamiento deficiente, que puede resultar en una amplia variedad de síntomas tanto cognitivos, como emocionales, comportamentales, problemas de sueño, dolor, o manifestarse como diferentes síndromes, trastornos, etc.
Neurofeedback puede ayudarnos con estas situaciones.
Cualquier cosa que hagamos en nuestras vidas, requiere de entrenamiento para hacerlo bien. Podemos ejercitar nuestro cuerpo para desempeñarnos mejor, y el cerebro no es la excepción. Un cerebro desregulado puede regularse y un cerebro balanceado puede ser entrenado para desempeñarse aún mejor. A través de tecnología podemos mostrarle a su cerebro como este puede desempeñarse mejor, y aliviar así, los síntomas que nos aquejan.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Sobre el Lado Oscuro de la Ritalina y sus efectos a Largo Plazo

El siguiente escrito pretende ser un resumen de varios años de estudios del uso de estimulantes como la Ritalina y otros en niños diagnosticados con déficit de atención y sus efectos a corto y a largo plazo.
En los Estados Unidos 3.5 millones de niños americanos toman estimulantes para el déficit de atención. Según el Centro de Control de Enfermedades en 2007 de este país, uno de cada veintitrés niños americanos entre los 4 y los 17 años están medicados con estas drogas. En Colombia, no existen estadísticas estatales respecto al consumo de Ritalina. A pesar de ser un medicamento de venta restringida en el país, su uso ha aumentado al igual que el debate respecto a sus efectos.
Curiosamente, en los Estados Unidos el déficit de atención se incluyo como una discapacidad en 1991 gracias a las gestiones de CHADD, un grupo de apoyo para pacientes con déficit de atención fundado por la empresa farmaceútica Ciba-Geigy (!). CHADD comenzó a difundir a partir de 1990 que el déficit de atención se debía a un desequilibrio químico caracterizado por un sistema dopaminérgico (del neurotransmisor dopamina) subactivado. Por supuesto, acompañada a esta afirmación, se informaba al público que la Ritalina y otros estimulantes incrementan los niveles de dopamina en los espacios sinápticos (donde se produce la comunicación entre neuronas), y que estas drogas “normalizaban” la química cerebral. Lo que no se publicitaba era que, en 1997, el Textbook de Neuropsychiatry de la American Psychiatric Press confesó que “los esfuerzos por identificar un desequilibrio neuroquímico en niños con déficit de atención han sido decepcionantes”.
Debido a que la biología del déficit de atención aún no se comprende completamente, lo que la Ritalina y otras drogas hacen sobre el cerebro es perturbar los sistemas de los neurotrasmisores, inhibiendo la recaptación de la dopamina. (para que este neurotransmisor permanezca por más tiempo en el espacio sináptico). La cocaína actúa sobre el cerebro de la misma manera. La diferencia con la Ritalina es que la cocaína se despeja más rápidamente y por esto es de más corta duración, haciendo que el adicto quiera experimentar nuevamente el estado eufórico. La Ritalina o metilfenidato por su parte se despeja en forma más lenta.
En respuesta al metilfenidato , el cerebro del niño sufre una serie de adaptaciones compensatorias. Debido a que ahora la dopamina está permaneciendo por períodos de tiempo muy largos (a consecuencia de la Ritalina), el cerebro del niño disminuye su producción de este neurotransmisor. El cerebro está ahora trabajando en una modalidad tanto cuantitativa como cualitativamente diferente al estado normal.
Por supuesto que la Ritalina y otras drogas utilizadas en el déficit de atención cambian la conducta del niño. Según un estudio del psicólogo Herbert Rie en 1978 con veintiocho niños con déficit de atención en tratamiento con Ritalina, estos se observaron durante la evaluación, “planos” emocionalmente, y carentes de variedad y frecuencia de expresión emocional propia de la edad. Respondían menos, exhibían menos o ninguna iniciativa o espontaneidad, manifestaban muy pocas indicaciones de interés o aversión, mostraban nula curiosidad, sorpresa, o placer y se les veía carentes de humor. Las situaciones graciosas o comentarios jocosos les pasaban desapercibidos. En resumen, mientras los niños estaban bajo tratamiento con estas drogas, estaban relativa, pero indudablemente, indiferentes, carentes de humor y apáticos.
Los niños que están tomando Ritalina, según el psicólogo Russel Barkley (1978), presentan un aumento del juego solitario y una correspondiente reducción en su iniciativa hacia las relaciones sociales. Según la psicóloga Nancy Fiedler (1983) hay una reducción en su curiosidad por el ambiente, y generalmente, según el pediatra Till Davy (1989), “pierden su chispa”. Según un equipo de psicólogos de la Universidad de California (1993), los niños tratados con estimulantes se tornan con frecuencia “pasivos, sumisos, y retraídos socialmente”. El psicólogo James Swanson (1991) describe a algunos de los niños bajo efectos de la droga como que “parecen zombis”. Los editores de el Oxford Textbook of Clinical Psychopharmacology and Drug Therapy explican que los estimulantes frenan la hiperactividad “reduciendo el número de respuestas comportamentales.”
Si bien es cierto que a los maestros y profesores les “funciona” que estos niños tomen estimulantes, la pregunta es si realmente les ayuda a los niños dicho tratamiento. La psicóloga Deborah Jacobvitz (1990) reportó que los niños tomando Ritalina se catalogaban como “menos felices y menos satisfechos con ellos mismos y más disfóricos (cambios repentinos y transitorios del estado de ánimo, tales como sentimientos de tristeza, pena, y/o angustia). Jacobvitz dice también que cuando se trata de ayudar a un niño a hacer amigos y de mantener amistades, los estimulantes producen pocos efectos positivos significativos y una gran incidencia de efectos negativos. Otros investigadores resaltan cómo la Ritalina daña la autoestima de los niños, debido a que estos sienten que deben ser “malos” o “tontos” si necesitan tomar una pastilla. El psicólogo Alan Sroufe (1973) dice que el niño deja de creer en la salud de su propio cerebro y cuerpo, y en su creciente habilidad para aprender y controlar su comportamiento, para depender de “mi pastilla mágica que me convierte en un niño bueno”.
Por otro lado, algunos investigadores llegaron a la conclusión que tomar Ritalina no ayuda a que los niños hiperactivos que la toman se desempeñen bien en lo académico. Sroufe (1973) explica que la droga ayuda en la ejecución de tareas repetitivas o rutinas que requieran de atención sostenida, pero no mejora ni el razonamiento, ni la resolución de problemas, ni y el aprendizaje; al contrario, pareciera entorpecerse la habilidad para resolver problemas. Es decir, que los estimulantes producen un efecto sobre la manejabilidad en clase, más no en el desempeño académico.
Cuando los investigadores han querido determinar si los estimulantes ofrecen beneficios a largo plazo a los niños con déficit de atención, la conclusión es que no se encuentra ningún beneficio. Al contrario, cuando dejan de tomar la Ritalina, los comportamientos que los caracterizan se han exacerbado (por ejemplo la excitabilidad, la impulsividad y el hablar excesivo)! En una edición del Textbook of Psychiatry de la APA (1994) se admite que “los estimulantes no producen mejoría duradera en la agresividad, el trastorno de conducta, la criminalidad, los logros académicos, el desempeño laboral, las relaciones de pareja, o los ajustes a largo plazo.”
Los estimulantes causan una gran cantidad de efectos adversos tanto físicos, como emocionales y psiquiátricos, que incluyen: mareos, pérdida del apetito, letargo, insomnio, dolores de cabeza, dolor abdominal, anomalías motoras, tics, rechinar de dientes, problemas de la piel, trastornos del hígado, pérdida de peso, supresión del crecimiento, hipertensión, y muerte cardíaca súbita, depresión, ansiedad, apatía, embotamiento general, cambios de humor, crisis de llanto, irritabilidad, sensación de hostilidad frente al mundo, síntomas obsesivo compulsivos, manía, paranoia, episodios psicóticos, y alucinaciones. También se produce una reducción del flujo sanguíneo y del metabolismo de la glucosa en el cerebro.
En conclusión, la Ritalina y sus pares alteran el comportamiento de los niños hiperactivos a corto plazo de una forma en que algunos padres y profesores hayan benéfica; sin embargo estos medicamentos deteriora la vida de ellos de muchas maneras, y pueden tornarlos en adultos con una capacidad reducida de experimentar gozo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

A Propósito del Estrés Postraumático y los Soldados Olvidados de Colombia

A propósito del artículo publicado por la revista Semana el 10 de Septiembre “Los Olvidados de la Patria”: http://www.semana.com/nacion/olvidados-patria/163925-3.aspx, pensaba yo en cuantas personas en nuestro país estarán padeciendo del doloroso trastorno de estrés postraumático y cómo de alguna manera, este mal de miles, afecta indirectamente a muchos más.
El estrés postraumático es un trastorno psicológico que sobreviene como consecuencia de la exposición a un evento traumático que involucra generalmente un daño físico, o en algunos casos, un profundo trauma psicológico o emocional. El factor estresante puede involucrar la muerte de alguien, alguna amenaza a la vida de la persona o de alguien más, un grave daño físico, o algún otro tipo de amenaza a la integridad física o psicológica, a un grado tal, que las defensas mentales de la persona no pueden asimilarlo. Como bien lo refiere el artículo, la persona afectada padece normalmente de insomnio, depresión, ataques de ira, falta de concentración, re-experimentación del evento traumático (flashbacks), irritabilidad, ataques de pánico, agotamiento, etc.
La solución que se les está dando a estas personas (si logran que alguien les de alguna atención) es a nivel psiquiátrico; es decir, les formulan una gran cantidad de drogas psiquiátricas, que si bien en algunos casos pueden aquietar algunos de los síntomas, también hay infinidad de efectos secundarios. Estos pacientes quedan bastantes incapacitados para trabajar, para emprender algún proyecto, sus familias frecuentemente se destrozan porque se vuelve muy difícil convivir con ellos, y en fin, a la víctima la vida se le convierte en una tortura. Muchos de estos pacientes terminan alcoholizados, drogadictos, completamente desquiciados, y se eleva para ellos el riesgo de suicidio. Es doloroso saber el poco apoyo que les estamos brindando a estas personas a quienes tanto les debemos, y es lamentable cómo terminan generalmente estas vidas.
En Colombia el estrés postraumático no solo lo padecen muchos de los actores directos del conflicto armado (soldados, policías, guerrilleros, paramilitares, secuestrados,…), sino también, otros que nada tienen que ver, son susceptibles de contraer este trastorno, como por ejemplo, los habitantes de la poblaciones afectadas por la guerra, las mujeres y niños víctimas de maltrato (violencia intrafamiliar), las víctimas de abuso sexual, etc.
En los Estados Unidos estamos trabajando exitosamente con los soldados que vuelven de la guerra a través de un método no convencional: el Neurofeedback. Este programa adelantado por la compañía EEG Info, que están adoptando cada vez más, en diferentes bases militares del país, es un entrenamiento de la función cerebral basada en información derivada del electroencefalograma. A través de este entrenamiento, se puede lograr una recuperación rápida de los síntomas que acompañan el trastorno de estrés postraumático, que incluyen: problemas de sueño, dolor, irritabilidad, ataques de ira y furia, así como también trastornos cognitivos. El entrenamiento también puede ayudar a recuperar a los soldados en la recuperación de la dependencia de las drogas, el alcohol, y el cigarrillo.
El entrenamiento está basado en el reforzamiento de una mejor regulación del comportamiento cerebral a partir del EEG (electroencefalograma). La repetición de este ejercicio durante un cierto número de sesiones conlleva típicamente a una mejoría de la función cognitiva y el control emocional.
El trabajo está orientado de forma tal que se ajusta a la orientación natural del soldado a entrenarse en un programa que busca mejorar el desempeño.
Neurofeedback, un tratamiento de avanzada, ya ha demostrado que está mejorando drásticamente la calidad de vida de los militares en los Estados Unidos y está permitiendo que estos vuelvan a ser parte de la fuerza laboral de este país al devolverles a estas personas, su funcionalidad. Es urgente que este sistema ya salga a la luz y se masifique a nivel mundial, sobre todo en los países donde hay conflicto armado y violencia extrema.
Para más información:
http://youtu.be/Cb3fbriq2SU
http://youtu.be/Ollhn9edDcQ
http://youtu.be/aVF0l9lQYyw
http://youtu.be/jzXPV92cvSg
Dra. Virginia Rojas Albrieux
Psicóloga Universidad Javeriana
Othmer Method Certification

miércoles, 24 de agosto de 2011

Sobre las Experiencias de la Infancia y el Desarrollo del Cerebro

Bien sea una adicción por las compras o una adicción a opiáceos, lo que nuestros cerebros están buscando a través de estas experiencias, seamos conscientes o no de esto, es obtener endorfinas. Las endorfinas son los químicos que el cerebro produce, a través del cual obtiene sensación de placer, de reforzamiento, de bienestar, y de alivio del dolor. Las endorfinas son también llamadas los “químicos del amor”, que nos conectan con el universo, con Dios, con una experiencia de totalidad, y con los demás. El circuito de la motivación y el incentivo, involucra también otro químico: la dopamina. Las drogas estimulantes como la cocaína, la nicotina, la cafeína, etc. elevan los niveles de dopamina en el cerebro, así como también lo hace una relación sexual, los deportes extremos, o la adicción al trabajo.
El problema con los adictos es que estos circuitos no funcionan adecuadamente. Las llamadas drogas adictivas, sorprendentemente, ni siquiera son muy adictivas, lo cual implica que la mayoría de personas que las prueban nunca se hacen adictas a estas. Pero existe una susceptibilidad individual involucrada que explicaría los casos de aquellos que si se hacen adictos. Según el Dr. Gabor Matte, médico experto en enfermedades crónicas, adicción y trauma en la infancia, estas personas susceptibles presentan una disfunción en estos circuitos cerebrales del placer, la motivación y el reforzamiento, y esta disfuncionalidad está causada por experiencias de vida adversas a temprana edad, y no por genética.
El cerebro humano, al contrario del de otros mamíferos, se desarrolla mayoritariamente bajo la influencia del medio ambiente. Y esto se debe a que, desde un punto de vista evolutivo, desarrollamos unas cabezas bastante grandes, con frentes amplias. Por otro lado, para caminar en dos piernas debemos tener una pelvis estrecha. Estas dos características humanas implican que, comparado con otros mamíferos, debemos nacer prematuramente, o de lo contrario, no podríamos atravesar el canal del parto.
Un caballo, por ejemplo, puede correr en el transcurso de su primer año de vida. Los humanos no podemos lograrlo antes de los dos años. El desarrollo de nuestro cerebro, el cual ocurre muy salvaguardado en otros animales dentro del útero materno, en los humanos ocurre fuera de este y bastante a merced del medio ambiente. De manera que cómo y cuáles circuitos cerebrales se desarrollan y cuáles no, depende en gran medida de este ambiente en el que nos encontramos inmersos. Es por esta razón que nuestro cerebros en desarrollo se hayan expuestos a la posibilidad de experiencias adversas en la vida temprana. Una experiencia adversa en la infancia puede provenir de una variedad de fuentes, por ejemplo, haber sido abusados, provenir de una familia o un medio ambiente familiar violento, de un padre que ha sido encarcelado, del estrés que causa la extrema pobreza, de un divorcio conflictivo, de un padre alcohólico o adicto, etc.
Cuando los niños son maltratados, estresados, o abusados, sus cerebros no se desarrollan de la manera como debían. Así es. Las personas que se hacen adictas fueron generalmente abusadas o abandonadas o desatendidas en forma grave.
Las condiciones en que los niños se desarrollan se han corrompido tanto en las últimas décadas, que el modelo para un desarrollo normal del cerebro ya no está presente para muchos niños. El Dr. Bessel Van der Kolk, profesor de psiquiatría de la Universidad de Boston, dice que el abandono o abuso de los niños se ha convertido en la preocupación número uno de la salud pública de los Estados Unidos. La forma como criamos a los niños, al menos en ese país, los está despojando de la posibilidad de generar bienestar y normalidad a estas vidas. Pensemos en las circunstancias bajo las cuales viven en Colombia mucho de nuestros niños…
La condición esencial para un desarrollo fisiológico adecuado de los circuitos cerebrales que regulan el comportamiento humano, que nos dan la empatía, el sentido social, la conexión con otras personas, y que nos permiten madurar, es la presencia de unos padres o cuidadores relativamente estables emocionalmente, que se encuentren disponibles de manera consistente, y sintonizados con nuestras necesidades físicas y emocionales.
Estas experiencias adversas en la infancia también aumentan en forma exponencial el riesgo de cáncer, presión alta, enfermedades del corazón, y otro amplio espectro de enfermedades, así como también de suicidio y muerte prematura.
Hay una conexión que es real entre las experiencias tempranas adversas y cómo viven su vida las personas, y la posterior aparición de la adicción y enfermedades tanto físicas como mentales.
Dra. Virginia Rojas Albrieux
Psicóloga Universidad Javeriana
Especialista en Neurofeedback
Certificación Othmer Method EEG Institute

lunes, 13 de junio de 2011

Autismo y Neurofeedback

El misterio del autismo está siendo gradualmente decodificado. Desde un punto de vista neuropsicológico, entendemos el autismo como un problema del desarrollo del hemisferio derecho, lo cual resulta en un retraso en las habilidades de comunicación, de relación y de vinculación. También predomina, por lo general, un sistema nervioso sobreactivado que interfiere con la habilidad del niño para estar presente, hacer contacto visual, y donde incluso una mínima cantidad de información a nivel sensorial se experimenta como abrumadora.
El autismo no posee una sola causa ni una única forma de abordarlo. Una variedad de alternativas están emergiendo, cada una contribuyendo de alguna manera en el mejoramiento de la funcionalidad del niño.
Estudios clínicos recientes indican que el entrenamiento directo de la actividad cerebral puede ser de un beneficio aún mayor para los niños autistas, que cualquier otra forma de tratamiento disponible. Esta técnica se llama Neurofeedback, y consiste en medir las ondas cerebrales a través de un EEG y reforzar al niño por mejorar su “comportamiento cerebral”.
Esta sencilla técnica de condicionamiento es una especie de ejercicio para el cerebro, mediante el cual este es desafiado momento a momento a que se dirija hacia estados más funcionales, y gradualmente el cerebro aprende a mantenerse ahí. Por intermedio de este entrenamiento cerebral, este sistema nervioso altamente activado se va calmando.
El entrenamiento también puede ser dirigido hacia la promoción de la regulación emocional, de manera que los niños son ayudados en sus relaciones con sus padres, hermanos, y pares. Más aún, el entrenamiento puede ser direccionado hacia la ayuda del funcionamiento del lenguaje. El control motor normalmente también se beneficia.
El entrenamiento puede también mejorar el funcionamiento físico. Muchos niños autistas padecen, por ejemplo, de estreñimiento, y a través del Neurofeedback, este asunto puede resolverse en forma eficaz. Otros niños pueden presentar sensibilidades a nivel auditivo y visual o táctil, y estas pueden ser calmadas de igual forma.
El Neurofeedback no debe hacerse en remplazo de los tratamientos médicos (si los hay) sino como complemento de estos. Claramente las posibilidades de mejorar los resultados se potencializa al combinar Neurofeedback con lo mejor de los enfoques bioquímicos, nutricionales, farmacológicos y toxicológicos. Toda terapia progresa de una mejor manera si el cerebro del niño está funcionando más óptimamente.
Estudios recientes hallaron una mejoría sintomática promedio de 42% en 20 niños autistas después de sus primeras 20 sesiones de entrenamiento. Un 40% de cambio es de por sí significativo, sin embargo, Neurofeedback no ha agotado sus resultados a las 20 sesiones. La mayoría de los niños se continúan beneficiando a lo largo de más sesiones.
Un buen número de niños autistas logran ser relevados de su medicación durante este proceso. Con el tiempo, es posible incluso que un niño “pierda” su diagnóstico de autismo.
Le recomiendo ver el siguiente video sobre Autismo y Neurofeedback:

www.youtube.com/watch?v=dYr7qTws59o

Virginia Rojas Albrieux, editado y traducido de un artículo original del Dr. Siegfried Othmer (Director Científico del EEg Institute e EEG Info).

jueves, 5 de mayo de 2011

Enfermedades neurológicas, condiciones psiquiátricas y alimentación

El cerebro humano demanda una gran cantidad de energía y flujo sanguíneo para funcionar óptimamente. Es por esta misma razón que es altamente vulnerable a lo que se denomina el estrés oxidativo. Los procesos electroquímicos involucrados en la actividad cerebral generan químicos denominados radicales libres, responsables del proceso de oxidación o estrés oxidativo.
Para contrarrestar el estrés oxidativo, el cerebro posee un sistema de defensas antioxidantes, el cual combate los radicales libres, tanto destruyéndolos como previniendo su formación. Esto es un proceso natural del organismo y, si se quiere, un proceso adaptativo; sin embargo, las cosas se complican cuando la producción de radicales libres desborda la capacidad de defensa del sistema, o cuando el sistema está trabajando sobre la base de una alimentación de baja calidad, o baja en antioxidantes. Esta situación influye negativamente sobre, nada más y nada menos que: el proceso de envejecimiento y las condiciones neurodegenerativas. Resulta que recientes estudios asocian el estrés oxidativo con enfermedades neurológicas y condiciones psiquiátricas, específicamente con: el Alzheimer, la esclerosis lateral amiotrófica, los trastornos de ansiedad, el déficit de atención con hiperactividad, el autismo, el síndrome de fatiga crónica, la demencia, la depresión, la fibromialgia, la enfermedad de Hungtington, la esclerosis múltiple, la esquizofrenia, y en general se reconoce que tiene un efecto nocivo sobre el comportamiento y la cognición, por alterar el funcionamiento de las células cerebrales.
El bajo consumo en nuestra dieta de alimentos protectores tales como las frutas, los vegetales, los granos enteros y la fibra, y algunas bacterias benéficas halladas en ciertos alimentos, conlleva a daño celular porque los radicales libres deterioran por oxidación, componentes de las células cerebrales y, aún más trascendental, dañan nuestro material genético (ADN).
Los antioxidantes alimenticios ayudan a frenar el daño celular y preservan una función cerebral óptima, en el presente y para el futuro. El estrés oxidativo y la falta de antioxidantes en la dieta está asociada a bajos niveles de energía, e interfiere con las funciones cognitivas.
Un paso hacia el mejoramiento de nuestro sistema de defensas antioxidantes consiste en una buena ingesta de alimentos antioxidantes para combatir los radicales libres e influir positivamente sobre las células cerebrales. Una dieta rica en muchos colores de verduras y frutas es altamente recomendable. De 5 a diez porciones diarias es la dosis indicada. Por otro lado, las nueces, la canela, los clavos, la mostaza y el chili también poseen una altísima actividad antioxidante. Las hierbas culinarias como la albahaca, el orégano, y el perejil son poderosos antioxidantes, al igual que el chocolate negro (en moderación por ser muy calórico). Adicionalmente, el aceite esencial Omega 3 (cuya forma de consumo más fácil es a través de suplementos de este producto), tienen unas altísimas propiedades antioxidantes, junto con la cúrcuma (especia), el jengibre, y el té verde. El café también es un gran antioxidante siempre y cuando no sean más de dos tazas al día y haciendo la salvedad que, algunas personas son sensibles a la cafeína y simplemente no la toleran.
Otra amenaza contra la protección de nuestras células cerebrales y el sostenimiento de un desempeño cerebral óptimo es la inflamación o los procesos inflamatorios (entiéndase este término NO en su concepto tradicional sino, en la actualidad científica, como una serie de condiciones humanas que incluyen la enfermedad cardíaca, la diabetes, la obesidad, y las condiciones psiquiátricas) son promovidos por una falta de antioxidantes en nuestra dieta y un exceso de grasas saturadas, grasas trans, azúcares y carbohidratos simples (por ejemplo, azúcar refinada, arroz blanco, harina de trigo, cereales de caja, etc.) y omega 6 (presente por ejemplo en los aceites de maíz, girasol y soya).
El estrés oxidativo y la inflamación contribuyen a la evolución de condiciones relacionadas con el cerebro. La buena noticia es que el cuerpo humano puede extinguir los radicales libres y la inflamación por medio de la alimentación.
Una dieta colorida con vegetales, frutas, granos enteros, y omega 3 nos suministran abundantes antioxidantes y grasas “buenas” que apagan las llamas de la inflamación. Métodos de cocción diferentes a freír los alimentos son los más sanos. Evitar los alimentos muy procesados o llenos de endulzantes nos ayudan a mantener a raya el desenvolvimiento de procesos químicos indeseables en nuestro organismo. No olvide incluir en su dieta hierbas y especias como la canela, la cúrcuma, el jengibre, y un par de tazas de café o té verde, todos guardianes de nuestras células cerebrales.

Virginia Rojas Albrieux

martes, 26 de abril de 2011

La conducta dirigida por el cerebro versus la conducta dirigida por la voluntad

Cuando nuestro cerebro está funcionando bien, nosotros funcionamos bien. Cuando nuestro cerebro presenta problemas en su funcionamiento, es difícil ser “uno mismo”. La calidad de nuestra función cerebral está asociada a la calidad de nuestras decisiones, actuaciones, y conexiones emocionales en nuestras vidas.

Existen diferencias entre los comportamientos dirigidos por nuestra voluntad, y los comportamientos dirigidos por el cerebro: El comportamiento dirigido por la voluntad, se deriva de un cerebro sano, a través del cual ejercemos una elección consciente sobre una situación, en función de nuestros intereses. El comportamiento basado en la voluntad tiene una dirección hacia un objetivo y es productivo. Nos ayuda a cumplir nuestras metas.

Un cerebro cuyo funcionamiento está de alguna manera, comprometido, tiende a presentar dificultades en diferentes áreas de la vida. Un ejemplo extremo de esto es la enfermedad de Alzheimer. Las personas que sufren de esta condición no tienen acceso a su verdadero ser ni a su voluntad libre, porque sus cerebros presentan un severo deterioro en su función y frecuentemente en su comportamiento. Por esta razón, pueden pasar de ser, por ejemplo, personas amables, suaves y correctas, a ser irracionales, furiosas y conflictivas.

El comportamiento dirigido por el cerebro ocurre cuando este “secuestra” a la voluntad, y ocasiona que el actuar de la persona se torne poco cooperador o incluso francamente destructivo.

Sin ir más lejos, ¿cuántas veces nuestro hijo con déficit de atención nos promete con toda determinación “no volver a hacer” algún comportamiento que es inapropiado, y poco tiempo después lo repite? No es ni falta, ni mala voluntad del niño; probablemente el niño está haciendo lo mejor que puede a partir de cómo está funcionando su cerebro en cada momento.

Otros ejemplos de casos con comportamientos potencialmente dirigidos por el cerebro son las personas que padecen de trastornos obsesivo compulsivos, Tourette, o los adictos a las drogas. Una persona con un trastorno obsesivo compulsivo sabe que sus pensamientos o conductas son irracionales, sin embargo, simplemente no puede dejar de hacerlo. Una persona con Tourette puede intentar suprimir los tics, sin embargo, estos se van represando hasta que finalmente deben expresarse. El abuso de drogas o de alcohol con frecuencia se sale de control, a pesar de que el adicto sufre de intensa vergüenza y desprecio hacia si mismo. La adicción literalmente ha secuestrado su cerebro.

Si el cerebro es el órgano del comportamiento y de la libre elección, y la función cerebral está comprometida, entonces es obvio que no todas las personas tenemos el mismo nivel de voluntad y determinación. Con frecuencia las personas sobrevaloran el poder de la voluntad o de la determinación de otros o de si mismos. Piensan que se puede actuar de una manera diferente de la que se hace a fuerza de dicha voluntad. Cuando el funcionamiento de nuestro cerebro está “saboteándonos”, necesitamos revisar nuestro estilo de vida, y buscar apoyo a través de tratamientos e intervenciones apropiadas, que mejoren su funcionamiento. Nuestro cerebro importa y cuidar de él debe ser parte de nuestras vidas.

Virginia Rojas Albrieux

jueves, 27 de enero de 2011

EL CEREBRO ASOMBROSO Y SU DESARROLLO

Seguramente en algún momento de su vida usted ha escuchado decir que utilizamos únicamente el 10% de nuestros cerebros. Esta afirmación es errada. Puede que no estemos utilizando cada una de las 100 mil millones de neuronas que poseemos al mismo tiempo, pero cada una de ellas es, sin duda, importante. Nuestros cerebros no descansan nunca en el transcurso de nuestras vidas, ni siquiera cuando dormimos.
No podemos sacar o prescindir de, por ejemplo, un 30% de nuestro cerebro y continuar siendo los mismos. Podríamos recibir un trasplante de cualquier órgano, y continuaríamos siendo básicamente los mismos, a excepción de que nos hicieran un trasplante de cerebro (procedimiento que en todo caso, por ahora no existe).
Claro está que el cerebro siempre puede trabajar a una mayor capacidad, pero esto no quiere decir que un 90% esté “dormido”!!!
Durante ciertas etapas de la gestación el cerebro del feto genera 250.000 nuevas neuronas por minuto. Los bebés nacen con 100 mil millones de neuronas, pero solo una pequeña porción de estas están conectadas o “mielinizadas”. Durante la primera década de vida, el cerebro de un niño forma trillones de conexiones. Las experiencias vividas en esta época van a influir profundamente en la manera como el cerebro organiza sus conexiones. Dichas conexiones van a su vez a afectar profundamente nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestro lenguaje. Nuestras experiencias van a terminar de moldear y esculpir el cerebro, porque nacemos con un cerebro aun inmaduro, que debe ser terminado fuera del vientre de nuestra madre y por ello es sumamente vulnerable al medio.
El desarrollo del cerebro de un niño de un año es especialmente rápido. A los tres años se han formado el doble de conexiones entre neuronas de las que posee un adulto. Entre los tres y los diez años se dan rápidos cambios en el desarrollo social, intelectual, emocional y físico. A pesar de que nuevas sinapsis (conexiones entre células) continúan formándose hasta el final de nuestras vidas, nunca se generan tanto como en esta etapa.
A los once años aproximadamente el cerebro comienza a “podar” la conexiones extras a paso rápido. De esta manera los circuitos se tornan más específicos y más eficientes. Las conexiones que se han estado utilizando repetidamente durante estos primeros años permanecerán, mientras que las que no se han usado serán “podadas”.
Entre la adolescencia tardía y hasta los veinticinco o veintiséis años se termina de desarrollar la corteza prefrontal, encargada de nuestras funciones ejecutivas. Por qué será entonces que la mayoría de edad es a los 18 años, si aún nos quedan varios años de “maduración” por delante?
Para que nuestro cerebro funcione adecuadamente necesita combustible (glucosa), oxígeno, y estimulación. Cuando las neuronas son estimuladas adecuadamente, funcionan mejor, y el cerebro está más activo y en disposición de aprender a lo largo de toda nuestra vida. Las mejores fuentes de estimulación son los vínculos sociales (somos gregarios por naturaleza), el ejercicio físico y el ejercicio mental.
Dra. Virginia Rojas Albrieux
Psicóloga Pontifica Universidad Javeriana
Especialista en Neurofeedback- EEG Info

sábado, 30 de octubre de 2010

Cuando buscar Ayuda

Una persona debería buscar ayuda profesional para ellos mismos o para un ser querido cuando sus comportamientos, sentimientos, pensamientos, o recuerdos (todas funciones del cerebro) interfieren con su habilidad para desplegar su potencial en el ámbito de sus relaciones, su trabajo, o en el colegio. Si estamos experimentando dificultades recurrentes en nuestras relaciones (padre-hijo, hermano, amigos, pareja), es hora de buscar ayuda. Si tenemos problemas que persisten en el colegio o en el trabajo, relacionados con la memoria, el estado de ánimo, el comportamiento, o los pensamientos, es hora de buscar ayuda profesional. Si tenemos comportamientos impulsivos, tomamos recurrentemente elecciones equivocadas, o la ansiedad nos está creando problemas económicos, es hora de buscar ayuda.
Busque un profesional con quien haga empatía, que sea de mente abierta, que esté actualizado, y dispuesto a ensayar cosas nuevas. Debe ser alguien que lo trate con respeto, que escuche sus preguntas y responda a sus necesidades, y donde se pueda dar una relación de colaboración. El clínico es esencial dentro de un proceso de sanación.
El orgullo y la negación muchas veces se interponen en la búsqueda de ayuda porque muchos tiene el paradigma de que hay que ser “fuertes” y salir adelante solos; pero realmente requiere de más valor y fortaleza tomar la decisión de buscar ayuda. Otro paradigma que se presenta con fuerza es el estigma de la “enfermedad mental”. Las personas no quieren ser vistas como locas, estúpidas, o defectuosas, y por esto no buscan la ayuda que necesitan, hasta que ya no pueden tolerar más dolor y sufrimiento. Muchas personas no son conscientes de que los problemas psiquiátricos son problemas cerebrales, y los califican equivocadamente como problemas de debilidad de carácter. Los hombres, en especial están muy afectados por este paradigma.
Para ayudar a una persona que no es consciente de su problema, o que esta reacio a recibir ayuda, dígale cuales son los comportamientos que a usted le preocupan, y explíquele que estos problemas pueden deberse a patrones cerebrales subyacentes que podrían ser resueltos. Dígale que existe ayuda disponible, no para curar un defecto, sino para optimizar el funcionamiento de su cerebro. Manifiéstele que usted sabe que él está haciendo lo mejor que puede, pero que su comportamiento, sus pensamientos, o sus sentimientos podrían estar afectando su éxito en el trabajo, en las relaciones, o su relación consigo mismo. Enfatice el concepto de mejor funcionamiento y no de defecto. Dele información. Apóyese en artículos, libros, videos, etc. Una información presentada con un enfoque positivo puede ser muy persuasivo.
Si luego de haber probado todo lo anterior, la persona sigue resistente, deje ideas sembradas acerca de buscar ayuda, y aliméntelas regularmente. Suelte una idea, un artículo, u otra fuente de información acerca del tópico que nos atañe, de vez en cuando, sin tornarnos muy intensos. Proteja la relación con esta persona, de manera que se mantenga la confianza y la cercanía. Eso permitirá una mayor apertura por parte del otro. Dele esperanza.
Sin embargo, tenga en cuenta que las situaciones siempre deben tener un límite. Si la relación con esta persona está siendo tóxica para usted, si está teniendo un impacto negativo en su vida, y continúa sin querer recibir ayuda, aléjese si puede. Aún cuando pueda resultar muy doloroso, esto es preferible a que usted se enferme también.
Dra. Virginia Rojas Albrieux

jueves, 9 de septiembre de 2010

Los Pensamientos Automáticos Negativos

Su cuerpo no sabe la diferencia entre las cosas que usted imagina y las cosas que realmente experimenta. Para verificar esto, usted puede por ejemplo recordar (imaginar) una escena de una película de terror que haya visto, y podrá notar como el ritmo de su corazón se acelera. O al contrario, puede ensayar imaginar que se encuentra en una hermosa playa en un cálido día, disfrutando del sol, y su cuerpo comenzará a relajarse y su respiración desacelerará.
Los seres humanos constantemente estamos hablándonos a nosotros mismos, y el contenido de dicho dialogo interior es generalmente negativo. Solemos engancharnos en un constante parloteo lleno de consejos, deseos, críticas, etc., y luego de habernos dicho algo lo suficiente, terminamos creyéndolo.
Rara vez nos detenemos a cuestionarnos acerca de nuestros propios pensamientos, y nuestras emociones usualmente le hacen el acompañamiento. Los pensamientos muchas veces se nos vuelven “profecías autocumplidas” o “sesgos confirmatorios”.
El primer paso para reconocer sus pensamientos automáticos negativos es identificarlos en situaciones específicas. ¿Tienen un patrón específico?, ¿un estilo?, ¿suelen ser persistentemente exagerados o distorsionan la situación? suele culparse a usted mismo con frecuencia frente a una determinada situación?
La próxima vez que usted este frente a una situación dentro de la cual siente que va a explotar: Pare, respire profundamente, suelte la tensión de su cuerpo, y reflexione: ¿Qué está pasando? ¿Porqué estoy tan estresado? ¿Es esto realmente un asunto “de vida o muerte”? ¿Qué es lo peor que podría suceder en esta situación? ¿Preocuparme solucionará algo? Tome conciencia de cómo estos pensamientos automáticos negativos son con frecuencia exagerados o irracionales. Estos pensamientos automáticos negativos se le llaman dentro de la psicología positiva “distorsiones cognitivas”. Hay muchas clases de distorsiones cognitivas. Las más comúnes son:
-“Todo o nada”: Es cuando evaluamos las situaciones en forma extremo, en “blanco y negro”. Es la base del perfeccionismo, donde cualquier error o imperfección es interpretado como un signo de fracaso total.
-“Sobregeneralización”: Tuvimos una entrevista de trabajo que no resultó en una oferta, y esto nos genera miedo a toda una vida de desempleo.
-“Filtro mental”: Se enfoca en un detalle negativo dentro de una situación, y percibe toda la situación como negativa.
- Tendencia a transformar experiencias que son neutrales o incluso positivas en negativas.
-“Sacar conclusiones”: Puede ser que se anticipe a que las cosas van a resultar de forma negativa, como si usted tuviese “facultades adivinatorias” o asume que alguien está reaccionando negativamente a usted sin verificar, como si pudiese “leer la mente”.
-“Las afirmaciones con “Yo debería”, “El debería”, etc. nos generan resentimiento, presión, y nos desmotivan.
Etc., etc., etc.
Cada vez que usted se haga consciente de que surgen estas creencias irracionales, o pensamientos ilógicos, desafíe estos patrones y “deles la vuelta”, rételos, confróntelos, póngalos en perspectiva, aterrice estos pensamientos y dese cuenta que son distorsiones o exageraciones de la realidad. Al cambiar nuestros pensamientos automáticos negativos estamos cambiando también nuestro estado de ánimo, nuestros sentimientos, así como también nuestra fisiología y comportamiento.

viernes, 6 de agosto de 2010

Un Cerebro Sano requiere de una Alimentación Sana

Si desea tener un cerebro funcionando óptimamente, usted tiene que darle una nutrición adecuada. Esta es una de la estrategias más fáciles y efectivas para obtener resultados rápidos!
Elija de entre los “TOP 20” alimentos sanos para su cerebro, e inclúyalos en su dieta cada semana:

Proteínas Magras:
1. Pescado
2. Pollo o pavo
3. Carnes (magras)
4. Huevos
5. Tofu
6. Lácteos
7. Granos, especialmente garbanzos y lentejas
8. Nueces y semillas

Carbohidratos Complejos:
9. Bayas (moras, frambuesas, fresas, agras, arándanos)
10. Naranjas, limones, toronjas
11. Duraznos, ciruelas
12. Brócoli, coliflor, repollitos de Bruselas
13. Avena, salvado, germen de trigo
14. Pimentones rojos y amarillos
15. Calabacines y auyama
16. Espinaca
17. Tomates

Grasas:
18. Aguacate
19. Aceite de oliva extra virgen presión en frio
20. Aceitunas
21. Nueces

Líquidos:
19. Agua
20. Te verde o te negro

Esta lista fue tomada del libro Making a Good Brain Great, de Daniel Amen y traducida por Virginia Rojas Albrieux.

jueves, 22 de julio de 2010

A Dormir!

Una buena noche de reposo hace que todo lo demás fluya mejor en nuestras vidas. En conjunto con una nutrición saludable y una buena dosis de bienestar mental, el sueño óptimo nos restaura para vivir más plenamente.

Nuestros cuerpos vuelcan la energía hacia adentro mientras dormimos. En vez de invertir dicha energía en caminar, hablar, comer, ejercitarnos, digerir los alimentos, etc., nuestro cuerpo se enfocan en reparar las células y tejidos dañados, recargar el sistema inmunológico, y permitir que nuestra mente divague libremente en nuestros sueños. Sin tiempo para dormir cada noche, estamos yendo en contra de este proceso natural del ser, lo cual puede traernos consecuencias indeseables.

La falta de sueño en el tiempo está relacionada con depresión, disminución del rendimiento cognitivo, supresión del sistema inmunológico, desequilibrio de los niveles de azúcar en sangre e incluso obesidad, incremento riesgo de accidentalidad y reducción en la calidad de vida. Una sola noche de sueño pobre puede causarnos fatiga, pérdida de memoria y disminución de la capacidad mental.
Algunos sienten que dormir es “una pérdida de tiempo”, pero en realidad el sueño debería mantenerse como una prioridad en nuestra agenda diaria. Fuimos diseñados para tener un ciclo de vigilia seguido por un ciclo de sueño, y punto. Es una necesidad biológica! Así como elegir conscientemente opciones de comida sana favorece nuestra salud, tener un sueño reparador cada noche es vital para lograr una mejor calidad de vida.

Algunos tips para un sueño óptimo

Teóricamente, deberíamos lograr conciliar el sueño dentro de los cinco minutos siguientes a que nos acostamos, dormir toda la noche sin despertarnos, y levantarnos a la mañana siguiente sintiéndonos descansados y frescos.

Es importante iniciar actividades más reposadas unas pocas horas antes de la hora de dormir. Ojalá 30 minutos antes de esta hora apaguemos nuestro celular, computador y televisor, y en general creemos un ambiente tranquilo a nuestro alrededor.

Determine que su cama es un lugar únicamente para el sueño y el sexo únicamente. Evite leer, ver televisión, comer, preocuparse o cualquier otra conducta incompatible con el sueño estando en su cama. Tenga al lado de su cama un cuaderno y lápiz y anote cualquier pensamiento que le esté rondando, para que pueda calmar su mente y promovamos un sueño en paz. Si se desvela en la mitad de la noche por más de 15-20 minutos, salga de la cama y vaya a otro lugar mientras le da sueño nuevamente. La meta es asociar la cama con el dormirse rápidamente.

Mantenga su habitación organizada, elimine de alrededor de su cama pilas de ropa, papeles, libros, muebles innecesarios, etc., de manera que el espacio se vea y se sienta en calma. Asegúrese que su lugar de reposo este completamente oscuro y en silencio. Suprima luces brillantes (por pequeñas que sean).

Acuéstese solo si tiene sueño y trate de ir estableciendo un horario para ir a dormir y para despertarse e intente cumplirlo lo más fielmente posible, aún si tiene un horario de trabajo atípico (por ejemplo: de 1:00 am a 9:00am). Evite las siestas.

Limite el consumo de café a dos tazas por día, y evite bebidas que contengan cafeína (por ejemplo, café, té, coca cola) al menos ocho horas antes de dormir. Evite bebidas alcohólicas al menos tres horas antes de dormir. Tomar alcohol regularmente como ayudante para inducir el sueño no es efectivo porque, finalmente, interrumpe los patrones de sueño.

Un programa de ejercicio (pero que no sea durante las horas previas al sueño!), y las cena ligeras aportan calidad al sueño.

Dulces sueños!

Dra. Virginia Rojas Albrieux
Neurofeedback Colombia

domingo, 27 de junio de 2010

Neurofeedback, anticonvulsivo natural

Neurofeedback, también denominado EEG biofeedback o Neuroterapia, es un tratamiento complementario utilizado en condiciones psiquiátricas tales como el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, trastorno de ansiedad generalizado, trastorno de estrés postraumático, fobias, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno bipolar, depresión y trastornos afectivos, autismo y adicciones (Moore, 2000; Rosenfeld, 2000; Trudeau, 2000).
En una entrevista con el Psychiatric Times, el Dr. Siegfried Othmer, Ph.D. director científico del EEG Institute y presidente del Brian Othmer Foundation, describió el Neurofeedback como “neuroregulación de los ámbitos de tiempo y frecuencia a través del uso de condicionamiento operante bioeléctrico.” Neurofeedback es una forma de electroterapeútica innovadora que complementa las intervenciones neuroquímicas de los trastornos del estado de ánimo. Dice Othmer que con el uso de los anticonvulsivos como reguladores del estado de ánimo, hemos visto una convergencia de la psiquiatría y la neurología con el campo de la farmacología. De igual forma, Neurofeedback actúa estabilizando el cerebro al reforzarlo por el sostenimiento de estados particulares, y, en esta medida, funciona como un anticonvulsivo natural.
La lógica para utilizar neurofeedback como terapia es que corrige deficiencias en la función regulatoria cerebral que están relacionadas con la activación del sistema nervioso central en general, la atención, la vigilancia y la emoción (Othmer et al., 1999).
Durante las sesiones de Neurofeedback, los pacientes aprenden a producir patrones de ondas cerebrales deseables que son desplegadas en una pantalla de computador mediante el control de la actividad de un juego computarizado en un segundo monitor.
Neurofeedback representa una ventana de oportunidad para evaluar y cambiar el estado cerebral, cualquiera sea este (Manchester et al., 1998).
Información tomada del Psychiatric Times, Vol. 19 No. 2 y traducida por la Dra. Virginia Rojas Albrieux, psicológa, especialista en Neurofeedback y entrenada por los doctores Othmer en el EEG Institute.

sábado, 15 de mayo de 2010

Autocuidado: Un asunto urgente

Es urgente que generemos un modelo de autocuidado para el manejo de nuestra salud. Cuando se trata de salud, nuestras elecciones son muy importantes. Y las elecciones que realizamos muchas veces se basan en nuestra historia emocional, en nuestro estado mental, y en el prisma bioquímico a través del cual vemos el mundo. ¿Estamos acaso eligiendo desde nuestra adicción, desde nuestra ansiedad o desde el miedo, o desde la desempoderante depresión, o desde un foco atencional deficiente? Hay tantos desafíos a nuestro alrededor hoy en día en tantos niveles que van en contra de nuestra salud… Hay muchas cosas sobre las cuales no tenemos control, pero hay que tomar control sobre aquellas sobre la que si lo tenemos. Un cerebro sano apoyado por una nutrición de calidad es un pilar básico dentro de este enfoque y ciertamente puede suprimir que la enfermedad no entre dentro de la ecuación de nuestra vida.
La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.
Mente y cuerpo funcionan como uno, por lo tanto cualquier cosa que hagamos para que nuestros cerebros funcionen mejor, redundaran automáticamente sobre un mejor funcionamiento de nuestro sistema a nivel holístico. El autoempoderamiento y la autoresponsabilidad juegan un papel clave aquí.
Neurofeedback es una alternativa para la optimización de la función cerebral. Es una herramienta eficaz para aquellos que actualmente presentan síntomas cognitivos (atención, memoria, aprendizaje), emocionales, o comportamentales, insomnio, asma, y muchos otros. No olvidemos que nuestro cerebro es nuestra “torre de control”, nuestro “comando central” y de él dependen todos los niveles de nuestro ser total. etc. Pero Neurofeedback también es una opción de prevención en salud a partir del logro y mantenimiento de un cerebro y sistema nervioso central fuerte, flexible, y estable. Es un ejercicio enfocado hacia la optimización de la función cerebral. Es convertirnos en lo mejor que podemos ser.
Virginia Rojas Albrieux

Que es Neurofeedback?

Neurofeedback, también conocido como EEG Biofeedback,Neurobiofeedback or Neuroterapia, es una técnica muy poderosa y no invasiva a través de la cual se ejercita, fortalece y regula el sistema nervioso central. Es un sistema innovador en la regulación y mediación del estrés neurológico.

Neurofeedback mejora síntomas producto de disfunciones emocionales o comportamentales. Es útil y efectivo en personas de todas las edades en el logro de una experiencia de mayor salud y bienestar.

“…La literatura sugiere que Neurofeedback debería jugar un rol terapeutico central en muchas areas de dificil manejo. En mi opinión, si cualquier medicación hubiera demostrado un espectro tan extenso de eficacia como esta terapia, sería universalmente aceptada y ampliamente utilizada.”
Dr. Frank H. Duffy,
Editor asociado para el Neurology Clinical EEG Journal

Virginia Rojas Albrieux

miércoles, 31 de marzo de 2010

Estrategias Comportamentales para el Manejo del Déficit Atencional (TDA/TDAH) y/o Problemas de Conducta

Para mejorar sus habilidades de manejo con sus hijos, hay algunas reglas a seguir. Estas serán benéficas tanto para ellos como para usted, ya que le harán la vida un poco más fácil, en especial si su hijo tiene déficit de atención y/o problemas de comportamiento. A continuación algunas reflexiones y estrategias:
-Entienda qué conducta estamos reforzando.
-Refuerce las conductas que queremos.
-Es mejor recompensar la buena conducta que castigar la mala conducta.
-Investigue qué recompensas quisiera el niño. El refuerzo no debe basarse en quitar cosas, sino en que el niño gane cosas.
-Aprenda por cuales cosas su hijo trabajaría. Tómese algún tiempo para descifrar que cosas son importantes para él, que le hace feliz, que disfruta realmente. Pídale ayuda, pregúntele a él para crear el plan de refuerzo.
-Primero se trabaja por lo que se quiere, y luego se da la recompensa (nunca al revés). Por ejemplo, si cumple con una hora de tarea, puede irse a jugar con sus amigos.
-Los niños con déficit de atención generalmente tienen una baja autoestima y una autoimagen negativa acerca de ellos mismos. Prémielo abundantemente, pero sin excluir a otros niños de la familia. Al premiar, esté seguro que está premiándolo solamente porque hay un desempeño adecuado. No lo haga exclusivamente halagando verbalmente.
-“Mire con lupa”. A veces los buenos trabajos no se ven fácilmente. Mire bien, y construya sobre el esfuerzo que el niño está haciendo.
-Tenga paciencia. Condicionar al niño a que se desempeñe en forma adecuada es un proceso de aprendizaje que lleva tiempo.
-Cada vez que el niño traiga, por ejemplo, una buena calificación del colegio, prémielo. Si comete un error no lo castigue, converse con él y ayúdelo a tomar conciencia acerca de lo que aprendió a través de esta equivocación. No es necesario que el niño se sienta culpable o se avergüence. Esto solo lastimará su autoestima.
-Nuevamente, los errores son “correctores de camino”. Convierta los errores en herramientas de aprendizaje y no en armas en contra del niño.
-Ningún niño o adulto debe ser excusado por un comportamiento inadecuado. Espere que su hijo se esfuerce académicamente y premie la más mínima mejoría. Cuando los comportamientos son inapropiados o inadecuados, conviértalos en metas para una próxima vez y refuerce cuando se superen.
-Aprenda a hablar de una forma amorosa y amable a su hijo. Sea creativo en la crianza de sus hijos. No les grite ni reprenda. Los gritos y regaños llevan a su hijo a crear ondas cerebrales lentas. Estas ondas lentas son características en los niños con déficit de atención y no queremos promoverlas.
-Es muy importante que el niño obtenga de sus padres mensajes firmes (no duros), consecuentes y amorosos. Si usted envía sus mensajes de esta manera, una y otra vez, su hijo responderá con buenos resultados. Su hijo con déficit de atención necesita un estilo de vida bien estructurado. Si las reglas van a cambiar, explique las razones de porqué van a cambiar.
-Ayúdele a su hijo a pensar. Piense con él en voz alto. Sea su coach o entrenador personal. Por ejemplo, ayúdelo a repasar en voz alta estrategias para alcanzar la meta que se tiene planeada para el día siguiente: Por ejemplo, con respecto a los pasos a seguir para estar listo a tiempo para salir mañana al colegio.
- Busque un profesional calificado de Neurofeedback para su hijo. Neurofeedback es una técnica que trabaja sobre la autorregulación del funcionamiento del cerebro, sin drogas, y en forma no invasiva, lo que trae como consecuencia una eliminación o disminución considerable de la sintomatología del TDA/TDAH y de los problemas de comportamiento.
- Para más información: http://www.youtube.com/user/virgirojas#p/u/1/gstJ_9DVQTA

Virginia Rojas Albrieux

viernes, 22 de enero de 2010

Sobre el Déficit de Atención y Neurofeedback como opción de Tratamiento

El Trastorno de Déficit de Atención (TDA) y el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) pueden entenderse como un déficit en la función regulatoria del cerebro que se manifiesta tanto en la atención, como en el afecto, y en el grado de activación fisiológica de quien lo padece. Se dice que este trastorno afecta tal vez, hasta el 10% de la población (dependiendo de la fuente consultada). También sugieren algunos autores, que existe una coincidencia de hasta un 70% entre el TDA/TDAH y los trastornos de aprendizaje. Y en algunos casos, al TDA/TDAH con trastornos de aprendizaje, se le suman problemas de conducta.
Nuevas evidencias nos indican que existe un fuerte componente genético en este trastorno. Es frecuente ver en consulta, niños con TDA/TDAH cuyos padres nos comentan de “un primito que es igual”, o un tío, o generaciones incluso anteriores, que, no habiendo sido necesariamente diagnosticados, comparten síntomas que bien podrían formar parte de la constelación llamada TDA/TDAH. Se sabe también que es de 4 a 6 veces más común este diagnóstico entre hombres que entre mujeres.
Dentro del TDA/TDAH podemos encontrar varios subtipos, tres básicamente, que se derivan de determinados patrones de comportamiento. Estos son: subtipo distraído/desatento, subtipo impulsivo/hiperactivo, y subtipo combinado. Sin embargo, la experiencia clínica nos muestra, que con frecuencia, a este diagnóstico se le suman un gran número de conductas adicionales, las cuales, de exceder ciertos límites, se podrían diagnosticar como: trastorno negativista-desafiante (el sujeto que no sigue las reglas, y no cree en la importancia de estas), trastorno de conducta, síndrome de Tourette, trastorno de ansiedad, depresión, manía, trastorno bipolar y trastorno convulsivo. Sin embargo, muchas de estas conductas y otras más, en ocasiones, y siendo más la regla que la excepción, se manifiestan a un nivel subclínico (es decir, que no alcanzan un nivel suficientemente elevado como para ser clasificadas como trastorno). Pueden estas ser: manifestaciones de ansiedad, de depresión, problemas de conducta, comportamientos obsesivos, comportamientos de desafío o de oposición, tics, problemas de sueño, dolores crónicos, ciertas dificultades de aprendizaje, problemas de eliminación (incapacidad como resultado de la inmadurez fisiológica o psicológica para mantener control de esfínteres), etc. Desafortunadamente, también se ha encontrado una incidencia mayor de abuso de substancias entre la población con TDA/TDAH, que en la que no lo sufre. Dichas condiciones, como ya se dijo, son tan frecuentes en personas con TDA y TDAH, que podemos concluir que toda esta gran multitud de síntomas pueden considerarse como parte del trastorno. Esto tiene lógica, si retomamos la tesis de que este trastorno presenta una especie de desorden en la función regulatoria cerebral. Es un problema funcional, y tiene que ver con la forma como el cerebro organiza y administra el grado de activación del sistema nervioso central, la atención y el afecto. Dicho desorden o desregulación explicaría entonces porqué el TDA/TDAH no se manifiesta como un pequeño conjunto de comportamientos, sino más bien como una constelación de múltiples síntomas y trastornos que se expresan en forma variada a través de diferentes constituciones.
A través de Neurofeedback, podemos normalizar la función regulatoria del cerebro sin la ayuda de fármacos. Neurofeedback interviene sobre la desregulación cerebral, por lo que es eficaz para todo el abanico de síntomas que puede comprender el TDA/TDAH. Funciona como una especie de ejercicio donde el cerebro aumenta su habilidad para regular y administrar sus ritmos regulatorios en forma autónoma. Dichos ejercicios, habiéndose llevado a cabo por un determinado lapso de tiempo, culminan en una sustancial mejora de la auto-regulación; son retos externos que se le imponen al cerebro y que logran que este retorne al equilibrio y libere de esta manera todo su potencial. Este tratamiento, o entrenamiento, es No invasivo y perdura en el tiempo, porque una vez el cerebro ha aprendido a funcionar de una manera más eficiente, no retorna a sus viejos patrones; por el contrario, mediante el uso y práctica continua, el nuevo proceso se afianza cada vez más, multiplicando sus frutos sobre la atención, el grado de activación fisiológica y el afecto.
Entre las ventajas del entrenamiento con Neurofeedback sobre los fármacos (por ejemplo, estimulantes tipo ritalina, antidepresivos o anticonvulsivos, que son por lo general los elegidos para tratar el TDA/TDAH y sus síntomas acompañantes) están:
1) Los beneficios con Neurofeedback son más globales que los de la medicación.
2) No produce efectos secundarios indeseables.
3) Neurofeedback puede iniciarse a edades tan tempranas como los dos años de edad, con resultados favorables.
4) Neurofeedback es un tratamiento y es No invasivo. Es un proceso de aprendizaje de auto-regulación. Una vez se completa el entrenamiento, la evolución se mantiene. Los fármacos NO son un tratamiento, son una remediación momentánea del síntoma, cuando funcionan (algunas veces no funcionan o no se toleran). Si la medicación se suspende, todo vuelve al panorama inicial. Los fármacos SI son invasivos.
La técnica de Neurofeedback mejora la función regulatoria cerebral. Esto trae como consecuencia una mejoría observable sobre el control del comportamiento, el manejo de la atención, y la regulación del afecto en las personas que padecen TDA/TDAH y síntomas acompañantes tales como problemas de comportamiento, trastornos afectivos, Tourette, y trastornos obsesivo-compulsivos.

Virginia Rojas Albrieux.

viernes, 28 de agosto de 2009

Respuesta de Relajación: Alivio al Estrés

El estrés, denominado el Mal del Siglo XXI es el detonante de múltiples enfermedades y sintomatologías que nos aquejan. Investigaciones de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard concluyen que entre el 60 y el 90% de las condiciones físicas que nos llevan a visitar al médico son inducidas por el estrés. El estrés desencadena en el organismo un conjunto de respuestas fisiológicas involuntarias en el organismo, tales como un incremento en el metabolismo, en la frecuencia cardíaca, en la presión arterial, en la tasa respiratoria y en la tensión muscular. Estas respuestas fisiológicas ocurren cada vez que nos enfrentamos a una situación que interpretamos, consciente o inconscientemente, como “amenazante”. Dicha respuesta, crítica para la supervivencia en el hombre primitivo, prepara físicamente al cuerpo para “luchar o huir”. En la modernidad no solemos enfrentarnos a las situaciones amenazantes a las que se enfrentaban nuestros antecesores (como por ejemplo, ataques de depredadores); sin embargo esta respuesta se ha mantenido en el hombre moderno y se dispara frente a los permanentes cambios y desafíos típicos de esta época. La continua precipitación de la respuesta al estrés va afectando nuestro sistema inmunológico, hormonal y digestivo. Prácticamente afecta todos los tejidos de nuestro cuerpo y va sentando las bases a un sinnúmero de condiciones que hacen mella sobre nuestra salud y bienestar, como pueden ser hipertensión, enfermedades cardíacas, problemas gastrointestinales, dolores articulares, dolores de cabeza y migrañas, dolores crónicos, infertilidad y muchas otras. A nivel psicológico, el estrés crónico puede ocasionar ansiedad, depresión y burnout (o Síndrome de Agotamiento Profesional).
Afortunadamente la Medicina Mente/Cuerpo nos brinda herramientas para manejar el estrés y sus efectos nocivos. Este sistema maneja un interesante y útil concepto denominado Respuesta de Relajación, que consiste en un conjunto de cambios fisiológicos que extinguen aquellos de la respuesta de estrés o de “lucha o huída”. La respuesta de relajación por ejemplo, disminuye el metabolismo, la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la tasa respiratoria y la tensión muscular (¡se produce todo lo contrario a lo que sucede en el estrés!).
La respuesta de relajación, a diferencia del estrés, se provoca generalmente de manera consciente y requiere ser practicada; es un estado de profundo descanso que puede tener efectos duraderos a lo largo del día, si se practica con regularidad. Para desencadenarla necesitamos desarrollar algunas técnicas que nos ayudan a “soltar” más profundamente de lo que generalmente logramos hacerlo sin ayuda, o espontáneamente. Algunas de las técnicas que la provocan son: La meditación, el yoga, la contemplación, el mindfulness, los ejercicios de relajación, la respiración diafragmática, el entrenamiento autogénico, la oración repetitiva o la repetición de un mantra, el Tai Chi, la imaginería (o visualización), el ejercicio físico repetitivo, y muchas más. Todas estas técnicas tienen dos componentes básicos en común, que son el secreto para lograr la respuesta de relajación en el organismo: la repetición de una palabra, sonido, oración, imagen o actividad física, y el retorno pasivo a la repetición cuando otros pensamientos importunan. Cuando estos dos pasos básicos se manifiestan, la cadena de pensamientos cotidianos se rompe.
La respuesta de relajación literalmente transforma positivamente nuestra fisiología. Los cambios frecuentemente reportados por las personas que practican estas técnicas son: disminución de los síntomas físicos relacionados al estrés (por ejemplo la hipertensión, el colon irritable, el insomnio, etc.), disminución de la ansiedad, alivio de la preocupación compulsiva, la autocrítica y los pensamientos negativos, aumento de la concentración y mayor toma de conciencia, mejoramiento del sueño, mayor aceptación de uno mismo, y mejor desempeño y eficiencia en las labores realizadas. Las personas que practican la respuesta de relajación describen experimentar más paz, más energía, mayor aceptación, mayor gozo, menor preocupación por el pasado y el futuro y mayor capacidad de disfrutar del presente.
Usted a través de la experiencia podrá darse cuenta cuales técnicas le funcionan mejor. Lo aconsejable es practicar la respuesta de relajación cotidianamente. También se pueden practicar a lo largo del día, durante unos segundos, o varios minutos, mini ejercicios de relajación (cuando tenga un momento: después de almuerzo, durante un trancón, haciendo una fila, o porque se siente algo tenso o tuvo alguna situación incómoda o antes de entrar a presentar un examen, o si está desvelado, etc.).
Virginia Rojas Albrieux

Algunos Mini Ejercicios de Relajación (Ojos abiertos o cerrados)
© Mini 1: Tome una respiración profunda y sosténgala por unos segundos. Luego, muy lentamente vaya soltando la respiración mientras se enfoca y repite una palabra (ej. paz, amor), frase (ej. “Yo estoy en paz”, mantra, etc.) u oración (ej. El Rosario).
© Mini 2: Inhale por la nariz y luego exhale por la boca. Repita esto diez veces. Enfóquese en como al inhalar el aire se siente un poco frio y como al exhalar se siente tibio.
© Mini 3: Coloque una mano sobre su abdomen. Mentalmente cuente mientras inhala: uno, dos, tres cuatro. Y luego, mientras exhala: cuatro, tres, dos, uno.
© Mini 4: Visualice un cuadrado así: Inhale y simultáneamente visualice una línea vertical y luego una horizontal. Exhale y visualice otra línea vertical y otra horizontal de manera que complete el cuadro.

jueves, 30 de julio de 2009

Ojo al Burn Out

Cualquier empresa u organización –dentro de sus ventajas competitivas– tiene siempre entre sus cartas de mayor valor la del factor humano. Porque un empleado equilibrado, satisfecho y sano, propicia un clima organizacional positivo lo que, obviamente, redunda en la productividad de cualquier entidad.
Infortunadamente, los conceptos de autocuidado y calidad de vida no están incorporados en forma adecuada en nuestra cultura ni mucho menos, en gran parte de las organizaciones. Según estudios de la Universidad de Harvard, entre el 60 y el 90% de las consultas médicas están relacionadas con el estrés y con otras interacciones mente/cuerpo. Y los fármacos, las cirugías y demás procedimientos –tan afianzados y avalados dentro de nuestra sociedad– no pueden tratar el estrés de manera apropiada. A pesar de que, afortunadamente, existen las herramientas y los recursos antes mencionados –como se dijo anteriormente– no hay conciencia suficiente del autocuidado como el recurso valioso e irremplazable que representa en el manejo de la Salud Total.
Actualmente, nuestro mundo globalizado está creando un estilo de vida tendiente a la generación de una gran cantidad de estrés laboral. El estrés es una palabra que, con frecuencia, está mal empleada. Por lo tanto, primeramente, debemos aclararla: El estrés es la percepción de una amenaza o peligro físico o psicológico y la percepción de que las respuestas del individuo son inadecuadas para afrontar dicha amenaza. El estrés produce una serie de cambios fisiológicos internos, desencadenados por la liberación de ciertas hormonas en el organismo, denominadas catecolaminas. Tales cambios son el aumento del metabolismo, de la frecuencia cardíaca, de la presión arterial, de la tasa respiratoria y del flujo sanguíneo a los músculos. En ese momento, el organismo se está preparando para lo que se denomina la respuesta de “lucha o huida”. En realidad, el estrés es una respuesta “adaptativa” del ser humano; es decir, que el estrés en sí no es “malo”, como a veces se cree. Lo que sí resulta perjudicial es el estrés prolongado o estrés crónico.
Como consecuencia del estrés laboral crónico estamos observando –cada vez con más frecuencia– que en las organizaciones está apareciendo una nueva enfermedad que se ha denominado “Síndrome del Agotamiento Profesional” o “Síndrome del Quemado” - Burn Out.
El Burn Out presenta alteraciones en los factores biológicos y físicos, tales como agotamiento mental y físico. También en los factores emocional y psicológico, como depresión y ansiedad e, igualmente, en los factores conductuales, como adicciones y problemas en las relaciones interpersonales.
Por ejemplo, la necesidad de adaptarse continuamente a las reglas cambiantes del mercado laboral y la competitividad, pueden generar un gran desgaste en algunos individuos. Ante una situación emocionalmente demandante, se produce un estado de agotamiento físico, emocional y mental. Igualmente, la percepción de que la tarea realizada dentro del ámbito laboral es intrascendente, puede causar resistencia a ir a trabajar, sentimiento de culpa y pérdida de autoestima e indiferencia.
Actualmente, entre los empleados es creciente el cansancio excesivo, la falta de energía y los trastornos de sueño. También hay manifestaciones de dolores de cabeza, problemas gastrointestinales e impotencia, incapacidad para realizar tareas con precisión y dificultades para aprender y concentrarse, pérdida de memoria, pesimismo y aislamiento.
En el área emocional, las características propias del Burn Out son la irritabilidad, la depresión, la ansiedad, la desesperanza y la sensación de vacío. También se pueden presentar ataques de pánico e, incluso, desarrollarse un trastorno de ansiedad generalizada que consiste en el padecimiento de una preocupación y tensión crónicas aun cuando nada parezca provocarlas.
En algunos casos, dentro de las manifestaciones conductuales se pueden mencionar –como método de distensión– una tendencia a refugiarse en adicciones (alcohol, cigarrillo, juego, etc.), conductas agresivas hacia los demás, al igual que una actitud defensiva y/o cínica. Específicamente en el trabajo se puede presentar ausentismo, falta de rendimiento y robos. La comunicación en las relaciones interpersonales se puede ir tornando pobre.
Es evidente que algunas profesiones y actividades profesionales tienden a generar un alto grado de estrés. Los empleados cuya labor requiere estar en peligro constante, y/o que sus vidas corran riesgos, están más expuestos a manifestar un Burn Out. Así mismo, los individuos que ejecutan trabajos de precisión, o las personas que deben permanecer confinadas o que tienen una responsabilidad muy alta, o cuya labor se caracteriza por atender público y/o profesiones que –como parte de su trabajo– requieren empatía tienen mayor probabilidad de desgastarse o “quemarse”.
Algunos expertos sugieren que el Burn Out es una enfermedad de la sociedad moderna. El trabajo pierde su sentido y no genera bienestar, sino por el contrario, es fuente de desilusión. El trabajo es rutinario, o mal remunerado, o desbordante: la vida se vuelve solamente trabajo. No hay tiempo para cuidarse. La competitividad es vertiginosa. Para algunos las responsabilidades de su cargo exceden sus capacidades, o trabajan en condiciones inadecuadas. Ante esta situación, las organizaciones perciben ineficiencia, improductividad, ausentismo, alta rotación y baja identificación con la empresa.
El ser humano es una unidad integrada, cuyo grado de satisfacción depende de un equilibrio adecuado de éste en los diferentes ámbitos en los cuales se desempeña. Son empleados, pero –ante todo– son seres humanos (padres, hermanos, hijos, amigos, etc.)
Las organizaciones deben gestionar de manera urgente la humanización de las relaciones laborales, gratificar al personal y trabajar para mantener un clima organizacional favorable. Hay que anticiparse a las problemáticas mencionadas, proporcionando técnicas de recursos humanos, mediando en la capacidad que tiene cada uno de sus empleados para cumplir la labor que desempeña y capacitarlo para que tenga la posibilidad de desarrollar habilidades de afrontamiento en las situaciones críticas que se le presenten. La educación en técnicas de autocuidado en donde las personas aprendan a manejar su estrés y a cuidar su calidad de vida, podría ser la pieza que –en el rompecabezas del cuidado– le faltaba al eslabón de mayor valor de la cadena del ciclo productivo: LAS PERSONAS.
Por lo tanto, siempre ha de tenerse presente, que la vacuna contra el agotamiento laboral es el compromiso del individuo con su trabajo. Para esto, el empleador debe crear ciertas condiciones en las que el empleado se sienta motivado porque en su cargo puede aplicar sus habilidades y talentos y porque existe la posibilidad de completar una tarea que tiene un impacto significativo en los demás…
Virginia Rojas Albrieux

miércoles, 15 de julio de 2009

Neurofeedback y Estrés

Según investigaciones de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, entre el 60% y el 90% de las consultas al médico están relacionadas o inducidas por el estrés. El estrés crónico provoca una reacción exagerada de todo el organismo, produciendo un excesivo desgaste que trae como consecuencia un sistema vulnerable a enfermedades, entre otras cosas.
El estrés se define como la percepción de una amenaza o peligro, físico o psicológico que requiere de un cambio comportamental por parte del individuo, lo cual resulta en un aumento del metabolismo, de la frecuencia cardiaca, de la presión sanguínea, de la tasa respiratoria y de la circulación sanguínea hacia los músculos. Estos cambios fisiológicos internos preparan al organismo para la respuesta de “lucha o huida” y está mediada por la liberación al torrente sanguíneo de las hormonas adrenalina, noradrenalina y cortisol. Es importante aclarar que el estrés es una respuesta adaptativa presente en todos los seres vivos; es decir, que tiene una finalidad, es funcional.
Cuando el estrés se vuelve crónico y el organismo debe adaptarse y readaptarse constantemente, hay implicaciones y consecuencias que van desde moderadas a muy graves, las cuales causan problemas como por ejemplo: Incremento de la oxidación celular, trastornos gastrointestinales, hormonales, muscoesqueléticos, inflamatorios, metabólicos, cardiovasculares y respiratorios, de memoria y cognición afectada, entre otros.
En una situación de estrés crónico el organismo está continuamente en lucha o huida debido a que no sabe como extinguir esta respuesta, incluso cuando no hay percepción de amenaza. Una forma de ilustrarlo es alguien que conduce un carro siempre con el pie sobre el acelerador, aún cuando no necesita ir de prisa; Incluso en los momentos en que necesita frenar ¡sigue acelerando! Una de las consecuencias más comunes del estrés es la ansiedad la cual es una experiencia subjetiva que a su vez alimenta nuevamente la respuesta de estrés en el organismo, pudiéndose esto convertir en un ciclo sin fin: porque tengo estrés me siento ansioso y porque me siento ansioso mi cuerpo desencadena la respuesta de estrés.
Neurofeedback ejercita las redes neuronales, el cerebro adquiere la habilidad de acelerar, desacelerar y frenar acorde con lo que se requiera según la situación debido a que el ejercicio lo ha tornado más flexible y adaptable
Uno de sus grandes beneficios es que mejora la capacidad del cerebro para autoregularse y fortalece el sistema nervioso central, condiciones que contrarrestan el estrés debido a que hay una adaptación más adecuada de la respuesta de lucha o huida. Cuando la crisis desaparece o es superada, el sistema se ecualiza a un nivel menor de involucramiento.
Neurofeedback Colombia emplea el Neurofeedback en complemento con un ramillete de estrategias que le enseña al cliente para que las aplique en su cotidianidad y pueda, por si mismo, manejar y contrarrestar el estrés y ansiedad.

VIRGINIA ROJAS ALBRIEUX

viernes, 24 de abril de 2009

El Cerebro, sus Cuidados y el Fútbol

Como madre de tres jóvenes futbolistas y profesional dedicada al trabajo con pacientes en la autorregulación del funcionamiento cerebral, a través de Neurofeedback, estoy muy preocupada por la inconsciencia colectiva que existe acerca del riesgo que tiene este deporte de producir lesiones cerebrales. El fútbol es el único deporte donde se emplea la cabeza para golpear un balón. Son los jugadores de campo los que están en mayor riesgo. Y es muy posible que, el repetido cabeceo del balón produzca, una lesión neurológica a largo plazo.
Dice Daniel Amen, psiquiatra y experto en imagenología cerebral, en su libro Making a Good Brain Great, que luego de haber visto treinta mil escaneos cerebrales, él no dejaría a sus hijos golpear una pelota de futbol con sus cabezas.
Las lesiones a la cabeza representan entre el 4 y el 22 % de las lesiones en el fútbol. Investigaciones clínicas y neuropsicológicas en pacientes con traumas craneales “menores” han revelado daños orgánicos cerebrales. En 1992, en el Hospital Central de Rogaland en Noruega, 69 futbolistas activos y 37 jugadores del equipo nacional noruego fueron incluidos para un estudio neurológico y electroencefalográfico para investigar la incidencia de las lesiones en la cabeza causadas principalmente por cabecear el balón. 3% de los jugadores activos y 30% de los jugadores del equipo se quejaban de problemas permanentes tales como dolores de cabeza, mareos, irritabilidad, deficiencias en la memoria y dolores de cuello. 35% de los jugadores activos y 32% de los jugadores del equipo tenían EEG de ligeramente anormales a anormales, comparados con 13 y 11% del grupo control, respectivamente. Definitivamente había menor cantidad de cambios anormales en el EEG (10% vs 27%) entre los que no cabeceaban el balón que entre los que si lo hacían. Los jugadores del equipo Noruego también fueron objeto de una tomografía computarizada al cerebro, un examen neuropsicológico, y un examen radiológico de la región cervical. A un tercio de los jugadores se les encontró una atrofia central del cerebro y al 81% una discapacidad neuropsicológica de moderada a severa. El examen radiológico de la región cervical arrojó una incidencia y grado significativamente mayor de cambios degenerativos que en el grupo control.
Por otra parte, Siegfried Othmer, Director científico del EEG Institute en California, afirma que cabecear el balón de fútbol pone tensión sobre la corteza prefrontal, los lóbulos temporales anteriores y el tallo cerebral suficientemente como para inducir síntomas de lesión traumática cerebral moderada. Estos síntomas incluyen problemas en el control de impulsos. Y para la muestra un botón, ¿recuerdan al futbolista Zidane en la última final de fútbol mundial? …
En los Estados Unidos, en algunas ligas de menores se ha prohibido el cabeceo del balón. Y en algunos estados, por ejemplo en Massachusetts (2005) se pasó una propuesta legislativa donde se propone el uso de cascos para ligas de menores y equipos universitarios. Esto, bajo la premisa de que los cerebros en desarrollo son más susceptibles de lesiones. En este momento, cada liga y equipo tiene la opción de elegir si exige o no el casco a sus deportistas. Y al parecer, según el Boston Globe, la mayoría no lo está haciendo.
El uso de casco en el deporte más popular del mundo no solo protegería a los jugadores en el momento de cabecear, sino de colisiones entre estos, y de los choques con los postes del arco, que son las causas más frecuentes de lesiones a la cabeza.
No respetamos la fragilidad física del cerebro. Este grandioso órgano puede ser fácilmente estropeado. Cuando recibimos un golpe en la cabeza nuestros cerebros, de consistencia similar a suave mantequilla se choca contra las paredes y bordes de nuestros cráneos, rompiendo pequeños vasos sanguíneos y causando múltiples hemorragias momentáneas que a lo largo del tiempo se vuelven diminutas cicatrices. No necesariamente se pierde el conocimiento después de tener una lesión cerebral significativa. E incluso las lesiones “suaves” marcan a la mayoría de las personas que las padecen (aún cuando a veces los médicos no le den importancia). Muchos investigadores se refieren a estas lesiones cerebrales como una “epidemia silenciosa”. Según la Academia Americana de Neurología, “no existen concusiones menores”. Toda lesión en la cabeza resulta en importantes cambios en el metabolismo cerebral y puede tornar a las víctimas más susceptibles de daños más serios frente a la repetición de un golpe (según estadísticas, luego de que una persona ha sufrido una concusión, está expuesta cuatro veces más a padecer una segunda). A pesar de que a menudo no se presentan síntomas inmediatos luego de una concusión y una resonancia magnética no muestre nada irregular, si se dan cambios sutiles. Luego de semanas o meses un individuo puede tornarse lloroso, furioso, irritable, puede tener dificultad para pensar con claridad o para concentrarse, o sufrir dolores de cabeza, sentirse confundido, presentar visión borrosa, pérdida de memoria, nauseas, o más aún, sufrir cambios de personalidad, de carácter, tener pensamientos oscuros, dificultad para expresar sus emociones o para comprender a otros, etc.
Nuestros hijos (y nosotros mismos) deberíamos siempre utilizar el cinturón de seguridad dentro de un vehículo, y utilizar casco para montar bicicletas, patinetas, etc. Y, ojalá, pronto, se tome conciencia del peligro que representa para nuestros cerebros el cabecear balones en el fútbol y la no utilización de cascos protectores para este deporte.
Para mayor información sobre el tema, puede visitar este vínculo:
http://www.classbrain.com/artfamily/publish/article_168.shtml

VIRGINIA ROJAS ALBRIEX

martes, 14 de abril de 2009

Mente como Agua


El arte de mantener la mente descansada y de ahuyentar de ella toda angustia y preocupación es, seguramente, uno de los secretos mejor guardados de los grandes hombres.
-J.A. Hartfield

Existen tres factores claramente identificados que, universalmente, son generadores de estrés: la incertidumbre (el “no saber”), la falta de información y la pérdida de control.

Con frecuencia nos encontramos con la cabeza “llena de cosas”. Y muchas de estas son asuntos que tenemos pendientes. Mantenemos en nuestra mente, consciente o inconsciente, lo que teníamos que hacer ayer y no hicimos, la llamada que debemos hacer hoy y otra que tenemos que hacer mañana. Al mismo tiempo pensamos en el libro que tenemos sobre la mesa de noche y que aún no terminamos, la meta que nos pusimos el año pasado y aún no hemos iniciado, en el proyecto que estamos realizando y en el sueño que tenemos escondido y que no queremos compartir porque creemos que es “una locura”. Estas cosas, sean muchísimas o unas pocas, que rondan su cabeza como pajaritos enjaulados, no le permiten tener la mente despejada, y le pueden estar generando falta de energía, ansiedad, o tal vez insomnio e incluso enfermedad.

El llevar todos estos asuntos pendientes en nuestra conciencia conlleva a los tres factores mencionados como generadores de estrés. Técnicamente hablando es una respuesta fisiológica del organismo donde se produce una cascada de secreciones hormonales, entre ellas, cortisol y adrenalina. Esta respuesta es adaptativa. Es un “diseño” de la naturaleza para los casos de emergencia, es decir, que es necesaria y positiva dentro de una situación específica. Pero cuando el estrés se vuelve crónico (“en emergencia permanente”), esta cascada de hormonas produce un efecto inhibitorio sobre nuestro sistema inmunológico (tornándonos más propensos a enfermarnos, generando una caída en los mecanismos de reparación del ADN, etc.). Las hormonas desencadenadas por un estrés crónico ataca también nuestro sistema cardiovascular, ocasiona fatiga, actúa directamente sobre nuestro cerebro deteriorando su adecuado funcionamiento (por ejemplo, el cortisol “inunda” el hipocampo y afecta nuestra memoria), entre otras cosas. La lista de efectos indeseables es larga.

Quiero compartirles una técnica que, aunque parece simple, es muy poderosa. El objetivo es sacar las cosas de la cabeza. Se trata de lo siguiente: siéntese con lápiz y papel y haga una lista de todas esas cosas que tiene en la mente. Sáquese TODO de la cabeza. Lo grande, lo pequeño, lo personal, lo profesional, lo urgente, lo que no lo es. Todo. Por ejemplo: hacerle el dobladillo al pantalón azul, llamar al cliente potencial, buscar el papelito que dejo dentro de su chaqueta y que necesita recuperar, comprar pilas para la linterna, llevar el gato al veterinario, renovar el seguro, aprender otro idioma (¡un proyecto!), viajar a la costa con toda la familia (¿sueño imposible?), montar su propia empresa (aunque no sepa cómo hacerlo, anótelo), pedirle disculpas a su secretaría (aunque no esté seguro de querer hacerlo, anótelo), salvar la capa de ozono (¡!¿?). TODO. Vaciado mental. Incluso aquellas cosas que no está seguro de querer hacer. TODO. Este ejercicio puede tomar un tiempo. Se va a dar cuenta que tendrá instantes que le llegan muchas ideas como en “ráfaga” y escasamente la mano podrá tomar nota tan rápido como lo necesita. Le llegarán cosas que usted no sabía que habitaban en su cabeza, otras que ya había olvidado. Y por momentos sentirá que queda en blanco, para descubrir unos segundos más tarde que llega otra oleada de ideas. Es un ejercicio interesante y hasta divertido (o a mi me lo parece).

En mi experiencia, el solo hecho de hacer el vaciado mental me ha dado una sensación de descarga y tranquilidad. (¡Y eso que aun no he hecho nada con la lista que he creado!)

Luego de haber elaborado su lista, puede empezar a clasificarla como quiera o como le funcione. Hay sistemas de organización muy concretos, definidos, con especificaciones claras en el mercado, pero ese no es el tema de este escrito.

Alimente sus listas permanentemente. Yo lo hago incluso varias veces durante el día, porque a todos se nos vienen cosas a la cabeza todo el tiempo. Generalmente, mantengo sobre mi escritorio y dentro de mi cartera una pequeña libreta donde voy “sacando” todo y cuando tengo un tiempito lo clasifico en mis listas de categorías y calendario para luego hacer algo al respecto, así sea decidir que ya está completo.

¿Para qué hacer todo esto? Por la sensación de “control”, de poder personal, porque le va a permitir relajarse, recuperar energía que tenía “reservada” aun sin darse cuenta, porque le va a permitir tener la mente despejada y porque esto le va a traer paz mental.

Usted no necesita llevar todos sus pendientes en su cabeza, porque ya sabe que tiene un método “externo” que lo recordará por usted. Así su mente va a tener la posibilidad de dedicarse tiempo completo a generar soluciones creativas, a tener ideas creativas, y a ser productiva… Mi amiga, quien me enseño esta técnica dice que a esto se le llama tener (o mantener) la “mente como agua”. Me encanta ese símil: Mente como agua. ¡Que delicia!

Esta información se puede encontrar en más detalle en el libro "Organízate con Eficacia", de David Allen. Recomiendo tambien su página web www.davidco.com

VIRGINIA ROJAS ALBRIEUX